lunes, 16 de marzo de 2015

Aquellos mismos de aquel entonces.

Tal vez yo aún no existía, pero recuerdo los relatos de las personas relacionados con el terremoto de 1985 en la que todos se unieron en franca solidaridad para socorrer a otras personas.

Mientras tanto, el gobierno se quedaba encerrado, acuartelado en sus oficinas excesivas en adornos, protocolos y rituales de lastre y que justo en esos momentos no valían de nada a comparación del desastre que aquejaba al corazón del país. El gobierno madridista no se pronunció hasta días después de la debacle con escuetas actitudes y cerraron ese capítulo minimizando los hechos, los muertos, los heridos, los desaparecidos, la corrupción en el Departamento del Distrito Federal al otorgar indiscriminadamente permisos de construcción y desatender las construcciones ya en pie y dañadas y además denunciadas por los habitantes, rechazando la ayuda internacional porque: “En México no había pasado nada grave” Así funciona el Partido Oficial.

Años antes, un furibundo presidente, quien se igualó con un cánido para defender la moneda mexicana y que al final quedó como perro faldero panza arriba, terminó devaluando la moneda mexicana y dejando que el país se sumiera en una crisis mayor a la esperada internacionalmente.

Este presidente recibió el tipo de cambio a 12.50 pesos por dólar, al finalizar el siglo y el milenio dicho tipo de cambio alcanzó los 10mil pesos, pero no es cierto porque el dólar es más bajo que 12.50 al comenzar el año 2000; si claro, pero el truco está en 1992 al hacer equivalencia, al decirnos que 1000 pesos ahora equivalen a 1 peso. Si, también fueron ellos.

Aquellos mismos que te dicen que “ellos” hicieron el Poli, la Ciudad Universitaria de la UNAM, que crearan el IMSS y no se cuantas alabanzas más, son aquellos que masacraron a los mismos alumnos quienes cursaban programas educativos ideados por el poder a finales de los 60s, como si hubieran intentado reclutar carne de cañón para inspirar miedo a la subversión al poder, generadores de tiros al blanco a quienes quitarles la vida cual granja de pollos o ruedo de tauromaquia.

Matemos estudiantes y será arte, el arte de gobernar.

Aquellos mismos que pusieron a ese López en la silla presidencial cuya hermana dirigía la dirección de Radio, Televisión y Cinematografía acorde a los consejos que un chamán le dictaba; esa misma hermana quien endeudó al Canal 13 del Instituto Mexicano de la Televisión por unos 2 200 millones de pesos.

Aquellos que mismos que pusieron en esa misma silla a un duende que terminó refugiándose en Irlanda no sin antes haber vendido a los medios a particulares a quienes se les ha retribuido con jugosas ganacias el convertirse en chivos expiatorios de lineamientos del ejecutivo. Las telecomunicaciones y demás empresas paraestatales también fueron vendidas, no sin antes (reiterando) haberlas desmantelado y dejándolas improductivas, con pérdidas; con la patética excusa de que no podrían ser competentes internacionalmente y que tampoco podría ofrecer utilidad o calidad en el servicio a los mexicanos. Como a cierta empresa de hidrocarburos.

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